Ruben Pérez Trujillano: El federalismo en las propuestas de reforma constitucional

La proliferación de apuestas federales en actores dispares ideológicamente no debería ser noticia. No hay uno, sino muchos federalismos.

Fuente: Cuarto Poder.

«En los últimos años se han dado a conocer varias propuestas de reforma constitucional que han prestado especial atención al problema territorial. Tomemos por caso las más conocidas: la del PSOE, la que un grupo de catedráticos dio a conocer en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas de Madrid y la del gobierno autonómico de Valencia. Pues bien: si en algo coinciden todas es en la asunción explícita de dispositivos y términos federales. Algunos partidos se han adherido al federalismo con vehemencia (como Podemos, IU o la coalición Adelante Andalucía), pero carecen por el momento de una resolución oficial que profundice en cuál sería su traducción constitucional. Hasta puede considerarse que en algunos momentos PP, C’s y antes que ellos UPyD han hecho tímidas muestras, pero muestras al fin y al cabo, de sensibilidad “federal”.

La proliferación de apuestas federales en actores dispares ideológicamente no debería ser noticia. No hay uno, sino muchos federalismos. Y es que, por definición, cada experiencia histórica cincela su modelo. Esto se debe a las vicisitudes políticas de la coyuntura pero, también, a la propia lógica federal. Es y tiene que ser así porque, además de una técnica jurídica de vertebración del territorio, el federalismo es, ante todo, un principio de organización social que acuna y promueve una cultura específica basada en valores como el pluralismo, la libertad y la participación. Que el federalismo carezca de un listado unívoco de ingredientes da cuenta de la heterogeneidad que lo define. Todo debate sobre los requisitos del federalismo corre el peligro de convertirse en una discusión bizantina acerca de los atributos que debe presentar el Senado o sobre qué nivel territorial detenta tal competencia, por citar sólo dos de los ejemplos más recurrentes.

Si lo anterior se tomase con carácter absoluto no tendría sentido hablar de federalismo. Con todos los matices que se quiera, el federalismo existe y dista de ser un significante vacío. La naturaleza dinámica y voluble del principio federal, lejos de invalidarlo, subraya sus rasgos esencialmente democráticos. Dicho de otra manera: hay federalismos, pero el federalismo es inconfundible. El proceso político y constitucional a que da lugar está en movimiento permanente y es verdad que muchas cosas pueden caber en un sistema federal, pero sólo una es imprescindible y a ella hay que dirigir los focos para un análisis serio de las tentativas y simulacros de reforma federal».

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